Venezuela tiene un futuro incierto. La revolución ha logrado uno de sus objetivos fundamentales que ha sido desmantelar la moral de los venezolanos. Nuestra población carece cada día más de moral, valores y principios. Mientras es responsabilidad del gobierno nacional de salvaguardar los valores de la venezolanidad, de aquello que nos hace únicos, la prioridad al parecer es otra.
Mi mayor lástima es que muchos venezolanos se han convertido en mercenarios capaces de hacer, decir e inclusive pensar lo que sea a cambio de una migaja. Esto tiene que cambiar y ese es el enorme desafío de quien quiere ser el próximo Presidente de Venezuela. Nos encontramos con un país desmantelado, en donde sus instituciones más básicas no pueden prestar servicios eficientes porque se ven carcomidas por un cáncer de burocracia y corrupción que no las permite operar plenamente.
El candidato de la Unidad Democrática debe hacer una campaña por la verdadera venezolanidad. Esta campaña, aparte de dar sus propuestas necesarias para los profundos cambios estructurales que vivirá el país, necesita también dar un mensaje al ciudadano común de que en Venezuela revive la esperanza, la fe y el optimismo de apostar las ganas por este país que lo tiene todo. El candidato de la Unidad Democrática debe presentar una campaña con propuestas en base a la confianza nacional. No se puede levantar a un país de las ruinas sin tener confianza económica, laboral, política pero sobre todas las cosas: confianza en Venezuela.
Nuestro país debe abrirse al siglo XXI y para hacerlo así necesitamos que nuestro abanderado de la Unidad tenga un plan de restructuración económica nacional que fomente la inversión nacional y extranjera en nuestro territorio. Con esta afirmación no estoy alegando que entregaremos nuestro territorio para que empresas extranjeras se enriquezcan de nuestros bienes, pero si necesitamos capital extranjero para que Venezuela surja nuevamente. Hay que darle incentivos al sector económico privado, con prioridad al empresariado venezolano y estrechar puentes con el gobierno nacional para tener servicios eficientes, óptimos y de calidad para la ciudadanía venezolana.
Parte de nuestra recuperación económica tendrá una gran responsabilidad en torno a lo que el próximo Presidente de Venezuela tome acciones pertinentes en la gran espina dorsal de Venezuela: PDVSA. Lo que en otrora fue una empresa nacional de primera clase, compitiendo en las bolsas mundiales por ser icono de la industria venezolana, hoy en día lo que conocemos como PDVSA es una simple caja chica del partido oficialista. Hay que recuperar el personal laboral de Petróleos de Venezuela que huyó del país porque su futuro se vio comprometido por las políticas públicas que implementó este régimen. ¿Cómo lo haremos? Generando confianza. Si logramos reestructurar la corporación, demostraremos confianza para que miles de venezolanos capaces regresen a la Nación y levanten a PDVSA.
No podemos permitir que la estabilidad económica de Venezuela dependa únicamente de la producción y exportación del petróleo. Hay que incentivar la agricultura, la minería, la piscicultura, fomentar el turismo nacional. Venezuela es una tierra bendecida de grandes oportunidades de inversión nacional que generarían ingresos extraordinarios para luego ser invertidos en obras sociales que beneficiarían a millones de venezolanos. No podemos depender únicamente del oro negro, hay que innovar, tenemos que ser creativos.
Tengo una posición muy firme acerca de los candidatos que apoyaré para el proceso de primarias de la Unidad. Ambos candidatos demuestran tener el valor suficiente para convertir a Venezuela en una nación de prosperidad, oportunidades y bonanza. Sus gobiernos han demostrado que la inclusión y la eficiencia son simples adjetivos comparados a los grandes avances que han logrado en el territorio. Un maestro y un pupilo, ambos líderes a quien acompañaré en la búsqueda de una mejor Venezuela, en la construcción de una nueva patria. Manuel Rosales y Pablo Pérez representan el sentir de un pueblo demócrata social, en cuyo corazón existe la plena certitud de que somos un partido unido, un partido fuerte, un partido grande. Juntos venceremos todos los obstáculos y llevaremos a uno de estos candidatos a ocupar la primera magistratura nacional para arreglar los problemas de nuestra gran casa, Venezuela. ¡Adelante, la Patria es nuestra!
Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros