viernes 17 de diciembre de 2010

Quizás mañana sea tarde


El país está destrozado en todos los aspectos institucionales. No existe ni una sola agencia gubernamental que genere ganancias solidas, todo esto debido a la pésima administración que encabeza el Teniente Coronel, Hugo Chávez. Quizás mañana sea tarde para publicar este escrito, pero me atreveré a redactarlo antes de que nos clausuren todas las puertas.

El dictador firmó su nueva Ley Habilitante, tal cual parecido a Hitler en 1933 cuando pidió poderes especiales a la Republica por una supuesta emergencia que bien podría solucionar sin la necesidad de mencionada Ley. El Presidente tiene poder supremo en la Republica hasta junio del 2012, en sus manos está ahora centralizado cada instancia de poder del país. Con la promulgación y publicación en Gaceta Oficial de la Ley Habilitante, se inhabilita a la nueva Asamblea Nacional, donde el oficialismo no posee la mayoría calificada para aprobar leyes, para legislar.
Lo que no tomaron en cuenta estos traidores mal llamados diputados, es que con la aprobación de esta Ley de Habilitante y el resto del paquetazo de leyes, es que ellos mismos se inhabilitan de sus cargos, defraudando a la gente que votó por ellos para que legislaran por el beneficio del país. La gente no le interesa saber si una persona es más rica que la otra, al pueblo que le interesa es que le solucionen, que tengan tranquilidad laboral.

Mientras el dictador pretende instaurar una dictadura legal, los venezolanos cada día más se preocupan por conocer acertijos y maneras de sacarle la vuelta a los problemas en vez de enfrentarlos. Aquí los que tienen miedo al régimen NO son los traidores de la Asamblea Nacional, ellos muy bien saben lo que están aprobando al levantar sus manos y con ella asesinar lentamente la democracia venezolana, lo saben muy bien. Saben también, que no hay vuelta atrás en esta construcción lenta de una dictadura con esencias populistas, clasistas y racistas. Aquí los que tenemos miedo somos nosotros, que aun quizás no aprendemos a pasar de la indignación a la acción o de la preocupación a la acción. Digo nosotros porque todos de una manera u otra estamos incluidos, nadie se salva de esta dictadura.

Es muy fácil para la mayoría de los sectores echarle la culpa a la MUD, pero entonces pregunto yo: ¿Dónde están entonces las otras propuestas? ¿Por qué siempre tienen que esperar a que un Mesías aparezca y los lleve a una tierra prometida? No señores, tenemos que nosotros estar consientes de que la salida de este régimen la tenemos en nuestras propias manos. Yo estoy confiado de que este régimen antidemocrático saldrá del país de manera democrática, la democracia siempre prevalece ante todas las cosas. Felicito la acción de la MUD, que han sido los únicos capaces y suficientemente valientes como para dar la cara y ofrecer soluciones, gracias a ellos les quitamos la mayoría calificada al oficialismo en las pasadas elecciones del 26 de septiembre ¿y qué hacen los venezolanos para agradecérselos? Los insultan, los atropellan, critican y apuestan a la desunión. Misma desunión, por cierto, que nos llevó a que hoy en día tengamos como Primer Magistrado de la República a un asesino golpista cuyo nombre solo trae desdicha y miseria.

Quizás sea la última vez que pueda decirle esto, Sr. Presidente, pero aquí le va: Usted ha sido lo peor que ha podido pasarle a mi tierra madre. Le deseo una larga vida, llena de salud y fortaleza. Espero que su estado mental siga intacto y no sufra de más enfermedades psiquiátricas u otras condiciones físicas que impidan el largo periodo que usted merece tras las rejas. La justicia quizás tarde en llegarle, pero tenga seguro que llegará y si no lo hace en este mundo, seguro estoy de que la justicia divina lo castigará con el peor de los castigos por haber utilizado nombre santo en vano. Señor Presidente, su permanencia en el poder no será eterno. Usted caerá como todos los dictadores, como todos los enfermos de poder, como todos aquellos que hablan en nombre del pueblo y lo único que hacen es defraudarlo, ensuciar su nombre y manchar su reputación. Su hora viene, Presidente, téngalo por seguro y yo viviré ese momento como el día en que a Venezuela le regresemos su verdadera libertad.

Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros