Ayer Maracaibo dio la talla democrática nacional, la segunda – si no es la primera – Alcaldía más importante de todo el país tiene una nueva posible burgomaestre a partir de los comicios electorales del 5 de diciembre. Durante la campaña de las primarias, se libraron muchas pasiones de ambos lados, pero al final con el resultado, dos propuestas se convirtieron en una para el beneficio del Municipio.
Cuando comenzó la campaña para las primarias de Maracaibo no encontré necesidad de hacerlas. Primarias significan altos costos, movilización parcial y muchas cosas tendrán que venir de manera improvisada. A medida que los días pasaban veía lo radical que ciertos sectores de la misma Alternativa se habían convertido. Es indignante como por aspiraciones personales, las ansias del poder convierten a muchos en una criatura desconocida. Pero aquí ocurrió algo muy importante: el pueblo conoció a los personajes y tendrá referencia para el futuro. Comprobamos que no imponemos a ningún personaje de la política por tener “ciertas condiciones favorables” y sobre todas las cosas es que nuestra candidatura salió de la voluntad explícita de un pueblo que se identifica con nuestros valores demócratas sociales.
El resultado era uno que todos sabíamos desde el principio, nuestro partido sigue consolidándose como la primera fuerza política de la ciudad y de cara a las elecciones municipales de diciembre, ratificaremos esta posición saliendo triunfadores de esa contienda. Pero vienen tiempos difíciles, tiempos en donde en apenas diez días, tendremos que patear barrio y solucionarle a las personas día y noche. Aquí no se vale descansar, para ambos sectores. Seguro estoy de que a pesar de la utilización abusiva de recursos de contribuyentes de los municipios aledaños con administraciones oficialistas, de los atropellos y las descalificaciones, el pueblo marabino saldrá masivamente a votar por quien será su próxima Alcaldesa, Eveling de Rosales.
Vale destacar la nueva estrategia de marketing político utilizado por el candidato oficialista, Gian Carlo Di Martino. Su slogan de campaña habla de esperanza y no demolición. Su fondo es azul claro y no rojo rojito. ¿Será que quieren engañar al pueblo hablándole bonito? Hoy recuerdo a su líder máximo cuando sacó aquel discurso falso en las elecciones del 2006, cuando Manuel Rosales en tan solo tres meses de campaña logró cautivar a tantas personas que la campaña oficialista se vio amenazada y lanzo aquel “Vota, por amor”.
Hay que tener sangre fría definitivamente para poder lanzarse a la Alcaldía de Maracaibo después de haberla destruido y descuartizado. Di Martino no solo lanzó a Maracaibo a un abismo tan grande que hasta el sol de hoy no ha podido recuperarse, sino que también destruyó sus valores, principios e identidad que nos hacia tan únicos en la geografía nacional.
Con Eveling de Rosales se constituye una nueva era en la política municipal, regional y nacional. Estamos ante una mujer que no le teme a las adversidades y que a pesar de las persecuciones, los insultos y descréditos que ha tenido que atravesar en su vida, se quedó en la ciudad para terminar la obra que inició su esposo. Una obra que ahora tendrá la firma de ambos al convertir en Maracaibo nuevamente la ciudad más bella de Venezuela.
Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros