La esperanza renace
Maracaibo no es una ciudad fácil. Esta urbe difícil, compleja, llena de contraste, detalles interminables como la chapita de una botella incrustada en el asfalto, es portadora de un sentimiento que solo al que le duele esta tierra sabe reconocer y afrontar. Por más de cuatrocientos años, Maracaibo ha sido esa ciudad distinta a las demás del país por su complicada geografía, inclemente calor, bullicio y algarabía. Las luchas que ha tenido que enfrentar Maracaibo no ha sido ni puede ser comparada con ninguna otra de Venezuela. La ciudad a pesar del centralismo, el haber sido marginada en tantos aspectos, su aislamiento físico ha logrado convertirse en la ciudad pujante de Venezuela. De aquí, salen las riquezas de Venezuela, una tierra que cuenta con la bendición de ser regada todos los días por un reservorio natural como el Coquivacoa, nuestro imponente lago.
Pocos han sido los que han hecho algo por Maracaibo. Pocos han sido aquellos que en verdad mediante proyectos gerenciales han buscado un camino sustentable y duradero que lleve en cortos, medianos y largos plazos hacia un desarrollo bien fundamentado del Municipio. Es imposible hablar de la Maracaibo moderna sin mencionar aquellos personajes que quedaran en la historia del Municipio. Desde 1989 cuando Fernando Chumaceiro fue juramentado como el primer burgomaestre de la ciudad, se comenzó esa riña política sobre los destinos de la municipalidad.
Es imposible hablar de la historia del Municipio sin mencionar aquella persona que transformó, modernizó y enrumbó a Maracaibo hacia un futuro con desarrollo y progreso como lo fue Manuel Rosales. Su gestión como Alcalde de Maracaibo solo fue interrumpida para no solo seguir mejorando a Maracaibo, sino a todo el estado Zulia. Lastimosamente, como en toda historia, contamos con un lado oscuro. La época oscura que vivió la municipalidad fue cuando la traición inundó la mente de quien recibió el Ayuntamiento después de nuestro líder, Manuel Rosales. Hundiéndola en miseria, destruyéndola y convirtiéndola en su valla publicitaria personal, Gian Carlo Di Martino dio las condiciones ideales para que Manuel Rosales, por voluntad del pueblo, volviese administrar las riendas del Municipio al ser ganador de una contienda electoral en el 2008.
Un futuro brillante quiso ser nublado por los temores de un régimen ante Manuel Rosales, a quien lo vieron como amenaza directa por tener él, el verdadero apoyo del pueblo. Se inició aquella persecución por tierra, mar y aires orquestada desde las entrañas del régimen para encarcelar a Manuel Rosales. No le dimos el gusto y forzosamente con mucha valentía nuestro líder tuvo que salir de la Patria. La vacante en la Alcaldía de Maracaibo en cumplimiento de las leyes se designó como Alcalde encargado al Lic. Daniel Ponne Urdaneta, hombre que con mucho valor e hidalguía ha asumido un compromiso con los marabinos al gestionar con lo poco que le han dado y rescatar a Maracaibo.
Ha llegado el tiempo para escoger una nueva figura en la silla del Ayuntamiento. Muchos han saltado a la palestra política, declarando en elegantes ruedas de prensas lanzándose a la Alcaldía de Maracaibo. Muchos de los que hoy son candidatos tienen credenciales validas para recibir la banda que los convierte en Alcalde de nuestra ciudad pero se necesita mucho más que eso. Un personaje que se ha mantenido haciendo lo que siempre ha venido haciendo, conociendo a su gente, su tierra, sus necesidades es quien en mi opinión debe regir los destinos de los marabinos por los próximos cuatro años. Este personaje es un ser pequeño, pero solo en estatura. Pues lo que no tiene de altura, lo tiene en todos sus otros aspectos de su vida. Una persona que no solo ha tenido una trayectoria extensa en la ciudad y el Estado, sino también preparado para cualquier escenario pues representa un sinónimo de fortaleza y lucha en donde ante cualquier adversidad, está en su puesto para dar lo mejor de sí mismo.
Este diciembre seguro estoy que la esperanza renacerá en Maracaibo. Deposito mi voto de confianza en esta persona, una persona que he tenido el honor y placer de poder acompañar. No tengo el derecho de hablar en nombre de mi ciudad, nadie tiene ese derecho: el pueblo es el pueblo. Pero lo que si tengo es mi voz y mi partida de nacimiento que confirma que nací en Maracaibo y como marabino le entrego las llaves de mi ciudad a la Abog. Eveling Trejo de Rosales pues será ella la que le devolverá la esperanza a millones de marabinos y seguro estoy que es ella la que cuenta el mayor apoyo popular.
Para conocer a Eveling, no es preciso textos biográficos, artículos o algún material audiovisual. Para conocer a Eveling hay que verla en acción, caminando y hablando con la gente sin distingo político. Esta mujer es prueba factible de que en Maracaibo, las mujeres son las que llevan las riendas. La esperanza renace con Eveling Trejo.
Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros