viernes 11 de junio de 2010

Panorama político // Luisito Medeiros

La semana pasada tuve la oportunidad de acompañar al candidato de la Unidad en el municipio San Francisco, Julio Montoya a una caravana por varias zonas de la entidad sureña. El sentimiento que recibí durante el recorrido fue uno que ya he captado durante nuestras jornadas con la gente: la alegría. Existe un ambiente alegre, lleno de esperanza, porque la gente sabe y siente en lo más profundo de su ser que el próximo 26 de septiembre vamos a cambiar.

“Unidad y Cambio” para muchos es un slogan cliché, pero les informo que es lo que la gente siente y respira en el aire. ¿Existen trabas? Sí, claro que sí. Siempre habrá gente inconforme al igual que existe gente que solamente opina para destruir. Al final, este proceso político de trascendencia histórica para el país, es un ejercicio matemático para la construcción de un país. Digo proceso matemático porque los ciudadanos tenemos la necesidad de sumarnos y multiplicarnos, o restarnos y dividir cada día más a la sociedad.

Para aquellos con intenciones de dividir, Venezuela cuenta con ustedes. Cuenta con ustedes en el sentido de que espera mucha madurez política de su parte. Yo creo que un candidato tiene una idea más o menos de sus posibilidades de triunfo. La mejor encuesta es salir a las calles y medir con olfato político, el sentimiento general de la sociedad.

En el Zulia la algarabía que se siente es apoteótica. Tenía tiempo sin sentir ese bullicio y esas masas abrumadoras que están convencidas que desde este estado saldrán la esperanza y el cambio que el país necesita. ¿Nos viene una campana difícil? Si, una de las más difíciles que podamos vivir en el país. Necesitamos esa mayoría, sin ella no cambiaremos el futuro del país. Pero esa mayoría cada día está más palpable porque sentimos en lo más profundo de nuestro ser venezolano que este falso socialismo no es el sistema que nos lleva hacia al progreso y desarrollo soberano de la nación.

El oponente está asustado y tiene ya las cartas sobre la mesa. Sus jugadas políticas evidencian la forma más barata de manipulación mediática y descaro ante la sensibilidad de un pueblo. Mientras miles de kilos de comida se encuentran diariamente en estado de putrefacción, el régimen evade el problema engañándonos sobre un supuesto fin a la crisis eléctrica nacional e implementando nuevas medidas económicas para simplemente posponer el problema. Estas tácticas gubernamentales demuestran que las intenciones de la dictadura no son para el beneplácito de los venezolanos, sino para el alargamiento de un sistema fracasado, lleno de odio y rencor que ha cumplido una labor divisora en el pueblo.

Entre las primeras tareas que debería tener la nueva Asamblea Nacional es el nombramiento de nuevas autoridades del poder ciudadano como el Fiscal General, Contralor y Defensor del Pueblo. Al igual que las nuevas magistraturas ante el Tribunal Supremo de Justicia, todo esto para asegurar que el cumplimiento de la constitución, la madre y soberana de todas las leyes de la Republica, sea respetada y ejecutada al pie de la letra.

Desde el Zulia, tenemos un gran compromiso con la población venezolana. Un compromiso de demostrar nuevamente que desde el Zulia, la democracia se vive y se respira porque se entiende que sin ella, el desarrollo integral regional no puede existir. La actual coyuntura nacional, nos enseña que Caracas ya no es Venezuela y que las regiones son las que tienen la última palabra en las decisiones políticas de la Alternativa Democrática. La única forma de vencer el centralismo es brindándole poder político a las regiones, con fuertes y sólidas candidaturas que representaran a sus conciudadanos en esa importante instancia del poder como lo es la Asamblea Nacional.

Después de este triunfo, consolidaremos la transición democrática hacia el cambio de poder en el 2012. Convencido estoy que Chávez saldrá democráticamente a punta de votos, a punta de una paliza electoral de un pueblo que le pasará factura a través del sufragio. Esta será la AN de la transición y en manos del nuevo presidente o presidenta de ese poder público nacional, se juramentará un nuevo primer magistrado de la República. Esa persona representará el suspiro de un pueblo convencido que no permitirá que una dictadura vuelva a reinar en el país.

Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros

¡Seguimos en la lucha por Venezuela!