Las cartas ya están sobre la mesa, ‘le jeux sont faits’ como dirían los franceses. Ya para el país, no hay vuelta atrás. Tenemos en nuestras manos, dos posibilidades. Posibilidades que para muchos, simbolizan una decisión que conllevará a formar una gran parte de su vida. Decisión que para otros, lastimosamente, se podrá tomar con la rapidez de un reflejo involuntario porque su alma y su corazón aun no entienden la necesidad histórica del país. Hemos llegado a un momento en nuestra historia que los venezolanos tenemos que tomar esa decisión. La decisión de luchar para convertirnos en parte del cambio y la transformación o rendirnos, dejarles el país a otros, convertirnos en indiferentes, en arrodillados.
La actual coyuntura del país está transformando a los venezolanos en seres desconocidos. Cada día que pasa la palabra fe se disminuye en el vocabulario de los venezolanos. Tenemos una atmosfera de miedo, de un sentimiento oscuro que nos hace enconcharnos y nos quita cualquier sentimiento de gallardía para enfrentar al régimen. En toda dictadura, el miedo tiene que convertirse en el mejor aliado de quienes quieren mantenerse en el poder. Una vez tengan poder sobre el miedo, estos se convierten en gobiernos represivos, abusivos y no tendrán obstáculo alguno para cumplir con su voluntad.
Superar el miedo es una de las cosas más difíciles que podemos hacer. Pero si queremos tomar la decisión de ser parte de esa masa amorfa de luchadoras y luchadores por el rescate de la patria, tenemos que superarlo. El miedo es una condición psicológica que todo ser humano por naturaleza tiene. Todos tenemos algún temor. El miedo de los regímenes dictatoriales es no tener control sobre el mismo miedo. La única forma de superar nuestros miedos es enfrentándolos. Muchas veces, le llevamos la delantera al oficialismo pero no lo usamos en nuestro propio beneficio.
No hace mucho, un amigo me dijo: “Lo que Venezuela necesita es una figura como el tío Sam de Estados Unidos”. Mi respuesta fue una clara y elocuente: ¿Cuántos tíos Sam necesitamos en el país para tomar riendas en el asunto político? ¿Acaso no es suficiente con la cantidad de héroes que ya tenemos los venezolanos? Bolívar, Miranda, Sucre y Urdaneta, hombres grandes, hombres de gran envergadura que dejaron alado intereses personales para alcanzar un interés mancomunado, un interés social. Grandes enseñanzas nos dejaron estos hombres pero de nada vale tenerlas si nosotros como fruto de sus luchas no las usamos para mantener nuestra libertad.
Esta revolución vive creándole falsos pretextos a esa aglomeración humana que los sigue. Sin fundamentos ideológicos, esta revolución se basa en la política más sucia, despiadada, barata pero que lastimosamente en nuestros pueblos aun es la más efectiva: la populista. Pero este gobierno es un gobierno de puras palabras porque ya ni en los barrios se le ve. Lo que empezó como una propuesta de cambio estructurado para la transformación del país de manera horizontal, hoy se ha convertido en una maquinaria maquiavélica, burguesa y llena de lujos incontables por el simple hecho de que esta revolución se desconectó del pueblo.
En la Alternativa Democrática, iniciamos el arranque que el país necesita. Conseguir la unidad entre numerosos partidos, organizaciones y movimientos no fue una tarea fácil, ni tampoco lo seguirá siendo. Pero todos tenían el espíritu cautivado hacia un propósito: lograr la unidad. Los partidos políticos venezolano ya no son los mismos de antes, se ha madurado mucho en la política. Si hay algo que le tenemos que agradecer a la revolución, es que nos ha enseñado que el pueblo sabe quiénes son sus verdaderos líderes.
Como joven, tengo un compromiso de lucha con los venezolanos.
Tengo el compromiso de siempre estar atado a todos los sectores del país. El pueblo no es solamente un estrato social de la población del país, el pueblo es cada uno de los venezolanos. Paulatinamente, debemos sustituir pueblo para convertirlo en ciudadanía, donde coexisten millones de personas que por nacimiento tienen derechos y sobre todo, deberes. Yo estoy dispuesto a tomar riendas en el asunto para formar parte del cambio y la transformación que mi país, mi patria, Venezuela necesita. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto?
Luisito Medeiros
Maracaibo, 13 de abril de 2010
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