viernes 9 de abril de 2010

GOBIERNO ¿IDEOLÓGICO Ó ILÓGICO?
Luisito Medeiros
Maracaibo, 9 de abril de 2010

Para quienes apoyamos incondicionalmente el fortalecimiento de los partidos políticos, una de las grandes tareas que debemos llevar como nuestro norte es el hecho de contar con una ideología sustentable para nuestra organización.

Desde el partido en el cual milito, Un Nuevo Tiempo, contamos con una ideología denominada la “Democracia Social” que tiene como pilar fundamental la igualdad, el progreso y la justicia social. El desarrollo del Zulia a partir del año 2000 hasta el día de hoy es producto de la puesta en práctica de esta ideología.

Ahora, si bien nuestros gobernantes de Un Nuevo Tiempo electos por la voluntad del pueblo simbolizan que si un partido presenta una ideología clara, precisa y además evidencia que funciona, ¿Cómo hará el partido oficialista nacional algún progreso para el país, si no están definidos ideológicamente? La respuesta: No podrán hacerlo. Las evidencias: los once años de miseria, injusticia, la inseguridad y de corrupción para el pueblo venezolano.

Esta “revolución” – pacifica, pero armada – ,tiene la característica de la improvisación por parte del primer magistrado de la Republica, el Teniente Coronel Hugo Chávez.

Sería una irresponsabilidad de mi parte decir que este sea un régimen ideológicamente preparado, porque no lo es. Sería también, una irresponsabilidad por parte los voceros oficialistas decir que ellos están ideológicamente sustentados en el margen político. Esta revolución ha tenido la particularidad de ser un potpurrí de las ideologías que se han probado ser ineficientes en reiteradas ocasiones.

Últimamente, el Presidente se ha empeñado en mostrarnos que este gobierno está orientado hacia una corriente de pensamientos marxista-leninista. Cosa que si me preguntan a mí, lo veo como un grave error del Presidente, ya que, incorpora elementos no acorde con estas teorías.

En los gobiernos comunistas (de filosofía ideológica marxista-leninista) la base de gobierno es el proletariado – las clases obreras – quien tiene (o por lo menos así dicen que tienen) el control sobre el rumbo destinado al país.

En la revolución venezolana, no vemos que a los obreros se les dé más poder, más bien me atrevería decir que se le quita poder al proletario para darle poder a los militares, porque los que hoy gobiernan a Venezuela son militares en su mayoría. Vemos como los embajadores son militares, los directores de organismos del gobierno, los vigilantes de los procesos de inscripción del PSUV, etc, también lo son.

Tener un gobierno militarista no es parte de una teoría marxista-leninista, es fascismo como el que fue utilizado en Alemania por Adolf Hitler o en Italia por Benito Mussolini.

Una de las grandes recomendaciones que le daría al Presidente, es bien fácil, es algo que ha debido hacer hace mucho tiempo: ¡Quítese la careta, Presidente!

Sería más fácil para usted declararse un tirano despótico, cuyo único objetivo es perpetuarse en el poder y mentirle al pueblo venezolano, diciéndonos que estamos ante una “guerra de ideas”.

Aquí el único que tiene problemas para encontrarse plenamente identificado con una ideología es usted, Sr. Presidente, no incluyo a sus seguidores porque en su mayoría, ni siquiera una respetable clase sobre ideología han recibido. Al pueblo venezolano le vendría mucho mejor que usted le diga que pertenece a la ideología “como vaya viniendo, vamos viendo, con tal de que me pueda quedar en el poder, eso haré”.¿Por qué digo esto?, porque estoy convencido de que el Presidente no puede jactarse ante la opinión internacional diciendo que es un líder democrático.

Sí el presidente convoca nuevamente a elecciones, perderá porque ya no cuenta con el apoyo de un pueblo que una vez lo eligió para ese cargo. Perderá porque existen partidos en Venezuela que cada día reciben más militantes y así lo fortalecen ideológicamente.

¡Quítese la careta, Presidente! Defínase, por lo que es verdaderamente: un hambriento de poder, un déspota, un dictadorzuelo.

Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros