lunes 25 de enero de 2010

Venezuela te necesita

Una vez vía Twitter, entablé una discusión con la senadora colombiana, Piedad Córdoba reclamándole que no se entrometiera en la vida política de los venezolanos. En una de sus respuestas evasivas al tema en la cual estábamos discutiendo, me preguntó si yo era el “adalid de la moral y ética política”. Mi respuesta fue una clara y precisa, como trato de ser con todo: “No, senadora, soy un estudiante de educación media venezolano de 16 años y no necesito un título, ni mucho menos un nombre o posición para saber que mi país está al borde del desastre y usted está colaborando”.

Este mensaje, va dedicado a cada una de esas personas que aun buscan el ¿Por qué? iniciar una vida activa políticamente dentro del país. Venezolanos, tenemos que entender que el problema que está viviendo Venezuela en estos momentos históricos no es uno en donde la política se le deja a los políticos. Quiéranlo o no, la política está involucrada en todos los sectores de la sociedad. Día tras día escucho gente reclamándome, “la política es sucia”, “nada sacas con tanta politiquería”, “no sigas en esa vida, te lleva a la corrupción”. Aquí los únicos que permiten que la política sea sucia, que no salga nada de ella y que muchos políticos terminen despilfarrando el dinero de la hacienda pública, son los ciudadanos comunes y corrientes que no levantan la voz en contra de estos problemas.

Yo pienso que a mis 16 años, he llegado bastante lejos políticamente. Más bien, he superado mis metas planteadas y me encuentro en una posición que mucha gente no tiene a mi edad. He sacrificado muchas cosas iniciándome en la vida política del país, fiestas, amistades, etapas por las que he tenido que pasar, momentos familiares. Pero todo esto lo hago, no por un lucro especifico, mucho menos un lucro financiero, el cual no obtengo de ninguna manera. Todo este sacrificio que día a día lo hago, es porque soy un soñador. Sueño con una Venezuela libre, una Venezuela de todos, una Venezuela donde reine no un individuo, sino un colectivo de mujeres y hombres que aman a su patria.

Para todos aquellos que luchan con la idea de sacarme de la política, de una vez quiero decirles que están equivocados. Repito, soy un soñador, lucho por la libertad como exponente máximo para poder encontrar la paz, la solidaridad, la justicia social. Sueño con la democracia social, un sistema justo de separación de poderes. Pero consiente estoy, a la vez, que solo luchando por mis sueños, estos se harán realidad.

En esta vida, es necesario meterte a la fuerza, ir poco a poco construyéndote a ti mismo, con la bandera en la mano, la constitución en la otra y la honestidad en la mente a todo momento. Es traición a la patria decir, “yo no puedo hacer algo por mi país” cuando tienes todavía la posibilidad de hablar, de gritar las atrocidades de un dictador, de luchar. De gota en gota se construye el mar. Nunca pienses en que tu esfuerzo por la restauración de la democracia venezolana será en vano. Lúcete, dejando siempre lucir a otros también. Haz fuerza para entrar a la palestra política, pero no golpees ni empujes a nadie. De nada vale predicar una cosa para después ejercer otra.

En reuniones con distintos sectores de la sociedad civil, escucho frecuentemente que la gente quiere un líder que los represente, una persona que sea capaz de convocarlos y así el pueblo seguirlo para restablecer el régimen democrático en el país. Pero lastimosamente, mientras más esperamos por ese mesías, mas tardará en llegar. Aquí en Venezuela, el que quiera salir a la calle, ¡QUE SALGA! No espere a nadie más.

Un luchador por la libertad, por la democracia social, no deja que nada ni nadie los detenga en el camino para encontrar su verdadero propósito. Yo no estoy dispuesto a que nadie ni nada me detenga o me corte, seguiré luchando por mi país, así sea sacrificándome cada día más, pero lo hago por un propósito que me es tan importante como la esencia de la vida misma: la democracia.
Venezuela es un país de oportunidades inigualables. Si solo supiéramos valorar lo que tenemos, ya muchos estarían en la vida política desde hace mucho tiempo. Aquí no se trata de implantar errores pasados ni mucho menos crear liderazgos disfrazados de cuentos de novela o discursos de niño lindo, aquí se trata de un verdadero compromiso, un compromiso por la libertad. Tenemos que dejar de llamar a Venezuela, “nuestro país”, para llamarla “nuestra patria”.

¡Que viva Venezuela! Seguimos en la lucha.