El alcohólico
El alcohólico es aquel hombre que tanto física como mentalmente necesita la sustancia del alcohol en su organismo. El alcoholismo es una enfermedad donde el afectado no puede controlar la cantidad de licor que él o ella ingesta y cada vez se le hace más difícil llegar a intoxicarse, obligándolo a tomar cada vez más.
Un alcohólico se deja hacer lo que otros quieran de él, su vida ya no le importa. Él lo único que quiere es seguir bebiendo. Bebe para olvidar que bebe, como escribió Antoine de Saint-Exupéry en su célebre novela, “El Principito”.
El alcohólico lo primero que hace es negar que tiene una adición, mientras más se ven los síntomas más trata de esconderlos, para que sus allegados no se den cuenta, para fingir que todo está bien, aquí no pasa nada.
Una vez el alcohólico se vuelve adicto, dependiente del alcohol, no hay vuelta atrás. Un adicto es adicto hasta su muerte. En su cerebro, nuevos neurotransmisores han sido creados para reconocer rápidamente cuando el alcohol entra al organismo, causándole efecto alguno, dificultando a la persona llegar al punto de lo que nosotros conocemos como “borracho”, de ahí, esa persona beberá hasta que simplemente su cuerpo diga no más. Lastimosamente, usualmente ese “no más” viene con la muerte.
¡Qué lástima es cuando un pueblo alcohólico no se da cuenta de su propia adición! Mientras nuestros amigos cercanos nos dicen diariamente que tenemos un gran problema, nosotros lo negamos. Inventamos cuentos de que no todo está tan malo, de que todavía somos un pueblo feliz, lleno de oportunidades. ¿Será eso verdad o será que nuestro cerebro ya desarrolló unos neurotransmisores que nos hacen tolerantes a la injusticia, al abuso, la violencia y atropellos que diariamente vivimos?
¿Seré yo o ya todos somos alcohólicos?
Venezuela necesita con urgencia una intervención médica, pero una adición no se cura sin que el mismo adicto quiera curarse. Yo estoy dispuesto a someterme a tratamiento y pienso que muchos venezolanos también estarían dispuestos, así nos tengan que poner camisas de fuerza, pero lo haremos. Estamos decididos en acabar con esta enfermedad, pero el adicto no es solo uno, somos varios.
Quizás el modelo Kübler-Ross, las cinco etapas de luto: negación, molestia, negociación, depresión y aceptación es una buena práctica para pasar de ser “preocupados” a “ocupados”. Quizás necesitemos un poco de terapia en grupo para poder salir de ella, pero Venezuela TIENE QUE y DEBE salir de esta adición, si no lo hacemos, la muerte es la única que nos salvará.
Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros
----
A PARTIR DE AHORA, PUBLICARE EN MI BLOG TAMBIEN LOS ARTICULOS DE LA BLOGUERA DE LA LIBERTAD CUBANA, YOANI SANCHEZ.
Lecciones de biología
Máquinas de bypass que se apagan, llantos de bebé que resuenan. Cuños que caen sobre las hojas para negar y censurar; kilobytes que llevan mi voz por Internet sin necesidad de moverme. Alguien que me mira ceñudo mientras habla por el walkie-talkie del control. Un pájaro llamado Twitter me alza entre sus patas. Oficinas con gente uniformada que confirman “usted no puede viajar por el momento”, si bien ya estoy a miles de kilómetros de aquí, en ese mundo virtual que ellos no pueden comprender ni cercar.
- Yoani Sanchez, La Habana 14 de octubre de 2009
----