domingo 13 de septiembre de 2009

El Eclipse del ‘98



No es por ser arrogante ni nada por el estilo, pero si hay algún atributo que tengo es mi muy buena memoria. Una de las cosas que más recuerdo de niño es el eclipse del 98. Para ese entonces vivía en Ciudad Ojeda, en la costa oriental del Lago de Maracaibo. Me acuerdo que había una gran expectativa para ese evento que sería el último eclipse solar total para el continente americano ese siglo. En la Avenida Intercomunal de Ciudad Ojeda, recuerdo muy bien que los vendedores afincaban a los carros unos anteojos especiales para poder ver el eclipse sin ningún riesgo de hacerse daño los ojos. Mi abuela, me decía que eso era mentira, que usando un papel de aluminio con un pequeño agujero se podía ver perfectamente bien. En todo caso, me acuerdo bien que ese Febrero mi familia y yo, acompañados de un grupo grande de amigos cercanos nos trasladamos a una playa que era de la propiedad de mi abuelo en Los Jovitos en Los Puertos de Altagracia, del estado Zulia. Un amigo de la familia, llevo un telescopio de alta tecnología que nos permitió ver a todos con lujo de detalles aquel fenómeno histórico.

Los pájaros que volaban sobre las riveras del Lago regresaban a sus nidos extrañados, como si hubiesen perdido la noción del tiempo. Eso fue lo que más me impacto.

Venezuela fue uno de los países que mejor vio ese fenómeno natural, mi preocupación más grande fue que en mi opinión, desde ese año, Venezuela cambió. Después del eclipse en Venezuela, cuando el día se convirtió en noche, Venezuela entró en oscuridad. Diez meses después del fenómeno, resultó electo el que hoy es el Presidente de la República, Hugo R. Chávez. Desde hace once años, ha gobernado el país de la manera más irresponsable e ineficiente. Pero la población sigue en oscuridad. Estamos dentro de un túnel de muchos kilómetros de distancia, pero ya, a lo lejos pero seguro, se ven los primeros destellos de luz. Podemos observar, cada día mejor, los rayos del sol, venciendo la oscuridad, venciendo cualquier obstáculo que no lo permita brillar.

Pronto Venezuela saldrá de un eclipse que todavía no ha terminado.

Hasta una próxima entrada,
Luisito Medeiros.